Imágenes del Encuentro Nacional de Animadores del Movimiento de "Vida Ascendente"

De nuestra Diócesis Nivariense asistieron dos animadores: Dña. Rosa de Castro y Dña. Inmaculada Izquierdo. Este tipo de encuentro nacionales son muy importantes para mantener lazos con otras diócesis y enriquecernos mutuamente con las experiencias de otros lugares.

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ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR​: Domingo 1º de Adviento A. Por Juan Manuel Pérez Piñero.

Este domingo nos exige un pequeño esfuerzo para acoger enseguida, lo que se nos ofrece: ¡un nuevo Año Litúrgico, y su primera etapa, el Tiempo de Adviento!

​Un nuevo Año o un Tiempo Litúrgico nuevo, constituye un don muy grande de Dios, y merece ser acogido con alegría y gratitud, y debemos ponernos en marcha desde el primer momento.

​El Vaticano II nos dice cosas muy hermosas del Año Litúrgico (S. C. 102).

​Adviento es una palabra que significa venida, llegada, advenimiento…, y trata de disponer a los fieles para celebrar una Navidad auténtica.

​Cuando llegue la Navidad, muchos cristianos se dirán: “¿Lo que celebra la mayoría la gente es Navidad? Porque en adornos, comidas, felicitaciones, regalos…, parece que se queda todo. ¡Y eso sólo no es Navidad!”

​Sabemos, por experiencia, que las fiestas del pueblo o del barrio, si no se preparan, salen mal… ¿Cómo podemos celebrar una Navidad sin el Adviento?

​Y las celebraciones del Adviento culminan en el sacramento de la Penitencia, quereciben los cristianos principalmente unos días antes de la Navidad; y en el de la Eucaristía que hace de cada uno de nosotros un verdadero portal de Belén. Éste es el fundamento último de la alegría desbordante de la Navidad. Lo demás son manifestaciones externas, algunas magníficas y ya tradicionales entre nosotros. Ellasexpresan y alimentan el gozo profundo del corazón.

​Y comenzamos nuestra preparación para celebrar la primera Venida del Señor en Navidad, recordando que los cristianos vivimos siempre en un adviento continuo, porque estamos esperando siempre la Vuelta Gloriosa del Señor, como hemos venido recordando y celebrando estas últimas semanas y seguiremos haciéndolo hasta el día 17 de Diciembre, en que comienzan las ferias mayores de Adviento, cercana ya la Navidad.

​Los acontecimientos de la tierra tienen todos un día y una hora, pero el Señor ha querido ocultarnos el de su Venida Gloriosa. De este modo, todas las generacionescristianas esperan la Venida del Señor, como el acontecimiento más grande e importante.

​En el Evangelio de S. Mateo, por el que nos vamos a guiar este año, Jesús nos dice este domingo: “Estad en vela porque no sabéis cuándo vendrá vuestro Señor”. Y también: “Estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre”. Al mismo tiempo, el Señor nos da un pronóstico un tanto pesimista de aquelGran Día: Sucederá como “en tiempos de Noé. Cuando menos lo esperaban, llegó el diluvio y se los llevó a todos”.

​No deben sorprendernos estas palabras del Señor. El puede venir esta noche o dentro de 1000 años. No lo sabemos. Pero si viniera esta noche, ¿cómo nos encontraría? ¿Vigilantes? ¿Preparados?, ¿Esperándole…? ¿O como en los días de Noé?

​Con todo, la Venida del Señor no es una cita con el miedo, el pesimismo, la desesperanza… Todo lo contrario. En el salmo responsorial de este domingo, repetimos: “Vamos alegres a la casa del Señor”. Y esa casa es el Cielo, hacia donde nos dirigimos como peregrinos…

S. Pablo nos dice, en la segunda lectura de este día: “Daos cuenta del momento en que vivís”. 

¡BUEN ADVIENTO A TODOS!

De nuestro Conciliario: ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR (Domingo 34º del T.Ordinario C)

La Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, que celebramos este domingo, último del Tiempo Ordinario, es para todos los que amamos y seguimos a Jesucristo, una fiesta hermosa, alegre, esperanzadora…

Decíamos el otro día que, en estas fechas, los cristianos recordamos y celebramoscada año, el final de la Historia humana, con la Venida gloriosa de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Esta Solemnidad hemos de encuadrarla, por tanto, en ese marco precioso. Sea como sea el final de este mundo, que estudian y debaten los científicos, los cristianos tenemos la seguridad de que la Historia de la Humanidad concluirá con la manifestación plena de Cristo, Rey del cielo y de la tierra, Señor de la Historia humana, del tiempo y de la eternidad; y trae unas consecuencias prácticas para nosotros y para la Creación entera, que se verá transformada, para participar en la herencia gloriosa de los hijos de Dios. (Rom. 8, 19 ss). 

Celebramos a Cristo Rey del Universo. Pero, a veces, ante la realidad que contemplamos, podemos llegar a pensar: ¿Cristo es el Rey del Universo? ¿Pero dónde reina Cristo? ¡Hay tantas personas, tantas Instituciones, tantos lugares y circunstancias,en las que Cristo no reina!

Esta fiesta, por tanto, nos señala la naturaleza y dimensiones de ese reinado y el tiempo de su manifestación plena y gloriosa. Jesucristo ante Pilato, que lo condena a muerte, o crucificado entre dos malhechores, como nos lo presenta el Evangelio de hoy, es la prueba más evidente de que su Reino no es de aquí (Jn 18, 36 ).

Allí, en la Cruz, los soldados se burlan, precisamente, de su condición de Rey, “ofreciéndole vinagre y diciendo: Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo”. Y si Jesús, por un imposible, se hubiera bajado de la Cruz, ¿qué hubiera sucedido? ¿Qué sería de nosotros?

Pilato, con espíritu profético, manda colocar un letrero, en hebreo, latín y griego,que decía: “Este es el rey de los judíos”. Pero es el buen ladrón el que abre su corazón a la fe en un Reino que no es de aquí. Y escucha de Jesucristo, moribundo, unas palabras que nos hacen estremecer: “Te lo aseguro, hoy estarás conmigo en el Paraíso”.

Me parece que el prefacio de la Misa hace un resumen hermoso de la naturaleza del reinado de Cristo, y lo trascribo aquí, como una síntesis de todo, para nuestra reflexión, para nuestra contemplación: (Hemos da dar gracias al Padre) “porque consagraste Sacerdote eterno y Rey del Universo a tu único Hijo, nuestro Señor Jesucristo, ungiéndolo con óleo de alegría, para que ofreciéndose a sí mismo, como víctima perfecta y pacificadora en el altar de la cruz, consumara el misterio de la redención humana, y, sometiendo a su poder la creación entera, entregara a tu majestad infinita un reino eterno y universal: el reino de la verdad y la vida, el reino de la santidad y la gracia, el reino de la justicia, el amor y la paz”.

Si esto es así, ¿no es lógico que deseemos y pidamos con toda nuestra alma, la Vuelta Gloriosa del Señor?


​​ ¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!​

Comienza la "Escuela de Animadores" de Vida Ascendente de Tenerife

Un momento previo junto a María
Hoy, 20 de noviembre, en los salones parroquiales de Santa María de Gracia, en La Laguna, dio comienzo la Escuela de Animadores de Vida Ascendente. Este año será el Concilio Vaticano II y sus documentos, el tema de forndo. Adjuntamos un material preparado por el Conciliario D. Juan Manuel Pérez Piñero.

XXI concilio ecuménico. Fue convocado por el Papa Juan XXIII en 1962 y clausurado por el Papa Pablo VI en 1965. Toda una serie de enseñanzas, decisiones, orientaciones sobre la situación de la Iglesia.

*** El gran acontecimiento de nuestra Era Moderna en el ámbito de la Iglesia fue el Concilio Vaticano Segundo, convocado por el Papa Juan XXIII y seguido y clausurado por el Papa Pablo VI.

*** Se pretendió que fuera una especie de "agiornamento", es decir, una puesta al día de la Iglesia, renovando en sí misma los elementos que necesitaban de ello y revisando el fondo y la forma de todas sus actividades.

*** Proporcionó una apertura dialogante con el mundo moderno, incluso con nuevo lenguaje conciliatorio frente a problemáticas actuales y antiguas.

*** Ha sido el concilio más representativo de todos. Constó de cuatro etapas, con una media de asistencia de unos dos mil Padres Conciliares procedentes de todas las partes del mundo y de una gran diversidad de lenguas y razas.

*** Se propuso actualizar la vida de la Iglesia sin definir ningún dogma. Trató de la Iglesia, la Revelación, la Liturgia, la libertad religiosa, etc. Recordó el Concilio la llamada universal a la santidad.

El Concilio se convocó con el fin principal de:
1.- Promover el desarrollo de la fe católica.
2.- Lograr una renovación moral de la vida cristiana de los fieles.
3.- Adaptar la disciplina eclesiástica a las necesidades y métodos de nuestro tiempo.

Juan Manuel Pérez Piñero: ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR. Domingo 33º del T. Ordinario

Es posible que cuando S. Lucas escribía el Evangelio, ya el templo y la misma Ciudad de Jerusalén estuvieran destruidos, según el aviso del Señor (Lc 19, 41-44). Y es posible también que los cristianos estuvieran ya siendo perseguidos, según Él les había anunciado.

En ese caso, a los cristianos les venía bien recordar las palabras del Señor, que hemos escuchado en el Evangelio de este domingo.

Sea como fuera, en el Evangelio del domingo 33º, penúltimo del T. Ordinario C, se entrecruzan dos temas: la destrucción del templo de Jerusalén y de la Ciudad entera y la Vuelta Gloriosa de Señor.

Estos días, en la Santa Misa, escuchamos algunos textos acerca de este último acontecimiento, que esperamos. Y hemos de distinguir, cuidadosamente, el mensaje específico y concreto de Jesucristo, de la forma literaria apocalíptica en la que se expresa.

A lo largo de estas semanas, como decía el otro día, hasta bien entrado el Adviento, recordamos y celebramos esta verdad fundamental que profesamos en el Credo: “Y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos y su reino no tendrá fin”. Y también: “Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos”, según el texto que usemos.

Desgraciadamente, esta verdad es poco conocida y vivida, a pesar de celebrarla cada año, durante un tiempo largo.

Y mientras aguardamos ese Día Dichoso, ¿qué tenemos que hacer? ¿A qué nos vamos a dedicar?

Algunos cristianos de Tesalónica a los que S. Pablo escribe con cierta aspereza, pensaban que lo mejor era “dedicarse a no hacer nada”, sencillamente, a esperar que el Señor viniera… De esto nos habla la segunda Lectura de hoy. No entendían que Jesucristo quiere encontrarnos, cuando vuelva, realizando la doble tarea que nos ha encomendado: mejorar la tierra mediante el trabajo manual e intelectual y cooperar en la obra de la Redención anunciando la Buena Noticia al mundo entero, según la vocación de cada uno.

Y hemos de esperar a Cristo no aisladamente, cada uno por su lado, sino en comunidad, en Iglesia. Si vivimos según su espíritu, tendremos la seguridad de prepararnos acertada y adecuadamente para ese Gran Día.

Lo recordamos, especialmente, este domingo en el que celebramos el Día de la Iglesia Diocesana.

Esta Jornada no puede reducirse a una aportación económica un poco más generosa que otros días o a rellenar el boletín de una suscripción periódica a favor de la Diócesis, que también es necesario, sino que es un día de gracia, en el que hemos de contemplar, de algún modo, el misterio de la Iglesia, casa y camino de salvación, que se hace más cercana, más asequible, más familiar, en cada Diócesis o Iglesia Particular.

De esta forma, nos sentiremos movidos, de manera casi espontánea, a dar gracias a Dios por el don inefable de pertenecer a ella y también buscaremos caminos para trabajar más y mejor en la misión que la Iglesia tiene encomendada.

¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!

ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR (Domingo 32 del Tiempo Ordinario) Juan Manuel Pérez Piñero.

Ya sabemos que el Evangelio de San Lucas se estructura como un camino hacia Jerusalén. El domingo 13º contemplábamos el comienzo de este camino. Hoy llega a su fin. El texto de este domingo nos  lo presentaya en Jerusalén, donde enseñaba a diario en el templo(Lc 19, 47)

Uno de esos días, unos saduceos, que se distinguían de los fariseos en que negaban la resurrección, se acercan a Jesús  para presentarle una objeción sobre la resurrección.

Se trata de una mujer que, de acuerdo con la Ley de Moisés, estuvo casada con siete hermanos; y le preguntan: “Cuando llegue la resurrección,  ¿de cuál de ellos será la mujer?

Seguro que irían frotándose las manos y diciéndose unos a otros: “A este Maestro de Nazaret, lo vamos a dejar en ridículo, se va a quedar sin palabras, cuando le presentemos nuestro caso. Verá que es absurda esa doctrina que enseña. Si fuera verdad, qué líos se iban a formar, después de la muerte…”

Si nos lo preguntaran a nosotros mismos, creyentes en la resurrección, ¿qué contestaríamos?

Jesús lo resuelve muy fácilmente: En la resurrección no existirá el matrimonio. 

Recuerdo que en una Jornada Mundial de la Juventud, Juan Pablo II decía a los jóvenes reunidos, que hay cuestiones en las que Jesucristo es “el único interlocutor competentePorque Jesucristo es el únicoque conoce y entiende los temas. Nosotros los conocemosporque Él nos lo ha enseñado. En la conversación con Nicodemo, le dice el Jesús: “Te lo aseguro, de lo que sabemos hablamos; de lo que hemos visto damos testimonio, y no aceptáis nuestro testimonio. Si no creéis cuando os hablo de la tierra, ¿cómo creeréis cuando os hable del cielo?” (Jn 3, 11-13).

¡Está claro que la resurrección de los muertos es una de aquellas cuestiones!

Pero hay más. Sigue diciendo el Señor: “Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob. No es Dios de muertos sino de vivos, porque para Él todos están vivos”.

¡Qué importante, decisivo, es, mis queridos amigos, tener una fe cierta, convencida, en la resurrección de los muertos y en la vida del mundo futuro!

Esa fe es la que sostuvo en el martirio a aquellos muchachos, los macabeos, que nos presenta la primera lectura de este domingo. Y esa fe es la que ha sostenido, a lo largo de los siglos, a muchísimos hombres y mujeresen medio de las mayores dificultades, sin excluir la misma muerte.

Y en el atardecer del Año Litúrgico, se nos presentan estos temas, porque cada año, en estas fechas, recordamos y celebramos el término de la Historia Humana, con la segunda Venida del Señor, que dará paso a la resurrección de los muertos y a la vida del mundo futuro.

Encuentro de Animadores de Vida Ascendente en Tenerife

Este sábado, en horario de 10:00 a 17:00 los animadores del movimiento Vida Ascendente mantienen un encuentro de formación en la Casa de la Iglesia, en La Laguna. 

El Delegado diocesano para la Nueva Evangelización don Eduardo Rodríguez ha sido el encargado de el trabajo formativo de la mañana. 

Ser animador es la mejor forma de ser testigo del evangelio en esta nueva hora de la vida de la Iglesia. Ser animador de un grupo cristiano es ser discípulo y evangelizador...

La Eucaristía, la comida compartida, el encuentro y la programación del curso jalonarán el devenir de la jornada.








Encuentro de animadores del Movimiento "Vida Ascendente" en Tenerife.

El día 9 de noviembre, sábado, el movimiento de Vida Ascendente, tiene un encuentro para animadores, abierto para todos los que quieran, en la Casa de la Iglesia, trasera del Seminario Diocesano, desde las 10'00 de la mañana. 

Comienzará con la acogida, la mañana con varios trabajos, charla por el formador del seminario Don Eduardo Rodríguez, mesa redonda de trabajo y ruegos y preguntas. 

Anímate y apuntate, el Teléfono de contacto en la pagina web de Vida Ascendente de Tenerife. 

Gracias, y te esperamos.

"ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR", por D. Juan Manuel Pérez Piñero (DOMINGO 31º DEL TIEMPO ORDINARIO C)

Zaqueo era una persona destacada en aquella sociedad en que vivía. San Lucas nos lo presenta como “jefe de publicanos y rico”. Y este hombre tiene interés, no sabemos por qué, de ver a Jesús… Y, distinguido como era, se sube a una higuera y se contenta con verlo pasar cerca. Pero en realidad, Zaqueo buscaba a Jesús porque antes Jesús lo buscaba a él. ¡Es el misterio de la gracia divina! ¿Quién vería la cara de aquel hombre cuando Jesús se para, le mira y le dice: “Zaqueo, baja enseguida porque hoy tengo que alojarme en tu casa?”.¡Qué conmoción tuvo que producirse en el interior de aquel hombre! S. Lucas lo resume todo, diciendo sencillamente: “Él bajó enseguida y lo recibió muy contento”.

De esta forma, se siente, quizá por primera vez, amado y distinguido por un judío. Quizá, por primera vez, se siente mirado por un judío sin ser despreciado. Después, S. Lucas nos presenta una doble escena: La primera, fuera de la casa: “Al ver esto, todos murmuraban diciendo: Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador”. La segunda, dentro de la casa. El Evangelio nos la presenta de forma adversativa: “Pero Zaqueo se puso en pie y dijo al Señor: Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y, si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más. Jesús le contestó: Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido”.

¡Asombroso! ¡Impresionante!
Todos nos preguntamos enseguida: ¿Qué le ha sucedido a Zaqueo, para que actúe así? ¿Cómo es capaz de convertirse hasta ese extremo? Está claro: Jesucristo que le buscaba, como decíamos antes, le concedió el don de la conversión.

Mis queridos amigos, la conversión, el cambio de vida, no es fruto exclusivo nuestro, de nuestra voluntad, de nuestra fuerza interior. Es, ante todo y sobre todo, don, gracia que el Señor no niega a nadie que quiera cambiar. Sin ese don, la conversión es imposible o cosa de un momento. Por eso, en la S. Escritura leemos: “Conviértenos, Señor. Y nos convertiremos a ti” (Lam. 5, 7). Zaqueo es, pues, imagen de todo el que busca un cambio en su vida, comenzar de nuevo, partir de cero otra vez.
Los cristianos no tenemos que envidiarle porque Jesucristo, vivo y resucitado, está presente en medio de nosotros y nos busca para reproducir en nosotros lo de Zaqueo. Él ha instituido los sacramentos, como signos y lugares de su presencia y de su eficacia salvadora. En el sacramento de la Penitencia, o mejor, de la Reconciliación, el Señor acoge nuestra conversión y dice también de cada uno de nosotros: “Hoy ha sido la salvación de esta casa”.

De este modo, se vale el Señor de la fragilidad de lo humano, del ministerio ordenado, para seguir realizando sus maravillas como en la casa de Zaqueo.

¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!

Vía Lucís en Arafo

Hoy, 19 de abril, con la misma alegría que se siente en la mañana de Resurrección, un grupo del movimiento Vida Ascendente de El Asiprestajo...